Paradigmas del proceso de enseñanza-aprendizaje

Trabajo realizado por Eleonora Anglés para la asginatura Psicología Educacional

Psicología Educacional

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Eleonora Anglés

Introducción:

Los dos grandes paradigmas que dividen el proceso de enseñanza – aprendizaje son: el POSITIVISTA, que sostiene que siempre que hay una situación de enseñanza se da un aprendizaje, de manera lineal, el alumno aprende de manera mecánica; de este paradigma se desprenden las teorías asociacionistas (Pavlov, Watson, Skinner, etc.). Y el HERMENEUTICO, que sostiene que el alumno sabe y va a la escuela para perfeccionarse, realizando un aprendizaje significativo; de éste se desprenden las teorías mediacionales (Teoría de la Gestald, Psicología genético- cognitiva, psicología genético dialéctica).

Desde mi punto de vista, la educación además de estar basada en estas teorías debe estar relacionada con un carisma salesiano.

En este trabajo se intentará demostrar la relación existente entre el Sistema Preventivo de Don Bosco y las aportaciones de Ausubel en el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Desarrollo:

Dentro de las teorías mediacionales, Ausubel plantea que el aprendizaje significativo (ya sea por recepción o por descubrimiento) se opone al mecánico, memorístico (teorías conductistas). Es decir, que el aprendizaje significativo está en la vinculación sustancial de las nuevas ideas y conceptos con el bagaje cognitivo del individuo. Para el Sistema Preventivo esta característica es importante ya que, se ve constantemente enriquecido por los aportes de Ausubel. Tanto para Don Bosco como para Ausubel, el joven, es el centro del proceso educativo, lo que implica aceptarlo como es, ayudarlo en lo que necesita, ser un andamio en su aprendizaje.

Dos son las dimensiones que supone el material de aprendizaje: significatividad lógica (coherencia en la estructura interna del material, secuencia lógica en los procesos y consecuencia en las relaciones entre sus elementos componentes) y significatividad psicológica (sus contenidos tienen que ser comprensibles desde la estructura cognitiva que posee el sujeto).

Por otra parte, Ausubel, se refiere al componente motivacional que está presente en todo aprendizaje. Los niños se tienen que sentir motivados para aprender el nuevo conocimiento, para poder realizar un vínculo entre sus saberes previos y la nueva información. Con respecto al significado psicológico del nuevo contenido de aprendizaje es idiosincrásico. Es decir, que cada individuo capta la significación del material nuevo en función de las peculiaridades históricamente construidas de su estructura cognitiva.

Por otro lado afirma que la significatividad de los aprendizajes se refiere a la posibilidad de establecer vínculos sustantivos y no arbitrarios entre aquello que se aprende y lo que ya se sabe, es decir, lo que se encuentra en la estructura cognitiva del sujeto. El aprendizaje significativo supone siempre revisión, modificación y enriquecimiento, estableciendo nuevas conexiones y relaciones.

Cabe destacar que aprender significativamente supone la existencia de una distancia óptima entre lo que sabe el alumno y lo que se le presenta como nuevo. Cuando la distancia es muy amplia, el alumno no tiene la posibilidad de atribuir significado; la consecuencia es el bloqueo del aprendizaje o el aprendizaje memorístico; si la distancia es muy estrecha, no hay motivación, porque no siente la necesidad de revisar y modificar esquemas.

Para el Sistema Preventivo, el aprendizaje es un proceso dinámico de construcción del conocimiento que se da a través de la interacción docente – alumno. El docente interviene ayudando a la construcción del conocimiento, aportando contenidos y metodologías. Tanto para Ausubel como para Don Bosco el niño es protagonista activo y principal del proceso de aprendizaje, aporta su bagaje sociocultural y en interacción con el docente y con sus pares, va realizando el descubrimiento de sí mismo de los otros y del mundo, integrando significativamente nuevos contenidos, experiencias, valores y actitudes.

Por otra parte, Ausubel, sostiene que el material aprendido de forma significativa, es menos sensible a las interferencias a corto plazo y mucho más resistente al olvido. Una estructura con muchos contenidos y bien organizados manifiesta una gran capacidad de transferencia, tanto de aplicación, a múltiples situaciones concretas como de solución de problemas y formulación de nuevos principios a partir de los ya poseídos. El Sistema Preventivo entiende por aprendizaje significativo, aquel que permite al alumno integrar los nuevos conocimientos y experiencias a sus propias estructuras de pensamiento, resignificando y enriqueciendo su bagaje cultural.

Para Don Bosco, el Sistema Preventivo, se basa en tres ejes fundamentales, a los que el los llama los pilares que son: RAZON, AMOR Y RELIGION. Es importante destacar lo importante que era para Don Bosco el estudio, (acompañado del canto y de la oración), tanto él como Ausubel, plantean que el aprendizaje se da por el razonamiento, y no por la memorización de los contenidos, afirman que el niño va a poder llegar a relacionar y a entender los contenidos a través de la razón y no de la mera memoria. Don Bosco confiaba en los niños, y en el bagaje cultural que ellos poseían. Los incentivaba a poder superarse a sí mismos, y a confiar que bajo el manto de nuestra Virgen Auxiliadora, todo era posible, si se hacían bien las cosas de todos los días.

Tanto para Ausubel como para Don Bosco los contenidos que se les presenta a los niños tienen que tener una potencialidad significativa, para que ellos estén motivados a poder afianzarlos. Tal es el ejemplo, del acercamiento de Don Bosco con los jóvenes del oratorio y de la Sociedad de la Alegría. Él sostenía que el joven nunca debe estar solo sino que debe sentirse siempre acompañado (La asistencia salesiana no es vigilancia o guardia de chicos sino una presencia formativa y constructiva), lo cual Ausubel, en su teoría establece que el educador debe saber que el niño no es una maquina sino un ser pensante capaz de desarrollar hipótesis, resolver problemas y por sobre todo aprender significativamente, bajo la supervisión del educador, y el apoyo educativo. También es importante destacar que Ausubel y Don Bosco, tienen en cuenta que el niño no es una hoja en blanco, sino todo lo contrario, posee saberes previos, y es sobre eso, con lo que tiene que trabajar el educador, el niño tiene que sentir motivación sobre el nuevo contenido para poder así establecer una relación entre la nueva información con su bagaje cognitivo. El contenido a enseñar tiene que poseer significatividad lógica, y tiene que estar cercano a su realidad, así podrá realizar un mejor aprendizaje que se mantendrá a largo plazo.

La teoría de Ausubel se contrapone a las teorías asociacionistas, en donde se cree que el alumno no sabe nada y va a la escuela a aprender, que el aprendizaje se da de manera lineal y que el docente es el único poseedor de la verdad. Lo mismo ocurre con el Sistema Preventivo de Don Bosco, que nace como una respuesta al Sistema Represivo de educación que primaba en Europa del siglo XIX, en donde los jóvenes no se olvidaban de los castigos que se les habían dado y que por lo general, conservaban rencor y ganas de acudir a la venganza, ya que, se los castigaba. Ambos surgieron en oposición a los estilos de enseñanza que prevalecían en la época.

Tanto el aprendizaje memorístico de las teorías conductistas como el castigo en el Sistema Represivo, son los ejes opuestos en los que se basa la teoría de Ausubel y el Sistema preventivo. Ambos afirman que no hay que desvalorizar la historia personal del niño, sus saberes previos, ya que, son valiosos para el momento de realizar aprendizajes porque es a parir de esa base, por la que el educador debe empezar a realizar su tarea, debe conocer qué sabe el niño, para poder así, ir incorporando nuevas informaciones a sus estructuras.

Por otro lado, tanto la teoría de Ausubel como el Sistema Preventivo, coinciden en que el niño debe sentir confianza con el educador, debe existir un clima afectivo para que se de un buen aprendizaje. Es decir, que debe existir una relación afectuosa en el acto educativo, ya que, el niño debe sentir que el docente es un apoyo, un sostén para su aprendizaje, para que el joven se sienta motivado y en confianza para poder establecer los vínculos que sean necesarios para la adquisición de nuevos conocimientos. Tiene que existir un clima de diálogo constructivo, en dónde se llegue a la solución pacífica de los conflictos. El educador debe vivir de cerca la realidad por la que esta pasando el chico, dedicar tiempo para estar con ellos, compartir y apreciar lo que les guste. Sin embargo, el maestro, nunca debe olvidarse del rol que cumple que es de educador (esto quiere decir que tiene que haber una distancia educativa).

Conclusión:

A opinión personal, Ausubel y el Sistema Preventivo, coinciden en varios ejes que se relacionan. Por un lado el saber que el niño trae con si saberes previos, y que el docente es quien debe tomarlos en cuenta a la hora de enseñar. Por otro lado, ambos sostienen que el educador es quien debe generar un vínculo de confianza para que el niño se sienta motivado a la hora de la adquisición de nuevos conocimientos (que tienen que ser cercanos a su realidad para poder comprenderlos).

Una educación ideal sería combinar estas dos “teorías”, por un lado todo lo que hace referencia a los cognitivo (Ausubel) y por otro todo lo que complementa el carácter salesiano (Sistema Preventivo). No es una utopía pensar que se pueden combinar ambos factores; un buen educador, sabe que el niño requiere no solo de conocimientos teóricos sino también que necesita de un clima afectivo, de confianza y de seguridad para poder aprender.

Un docente no solo debe proporcionar los contenidos teóricos, sino que también debe querer a los jóvenes, amar su profesión y por sobre todo estar seguro de su vocación, de su llamado a ser; tal como lo establece Don Bosco en el S.P: un educador no solo debe entender al niño sino también que lo debe amar, debe estar atento a sus necesidades, y por sobre todo debe estar dispuesto a dar todo por ellos. Un buen docente no es aquel que al evaluar consigue excelentes notas, sino aquel, que a pesar de evaluar, consigue el cariño de sus alumnos. El respeto debe ser mutuo, no hay que desvalorizar al niño, no hay que reducir la enseñanza a las aulas; el docente, educa en todo momento, tanto en la clase como en el patio.

Ausubel y Don Bosco, dan importancia al aprendizaje significativo, en donde el niño es capaz de utilizar sus saberes previos para poder relacionarlos con la nueva información. Los contenidos tienen que tener una significatividad lógica y psicológica para que el niño logre un buen aprendizaje y resistente al olvido.

A modo de cierre, es importante destacar el rol de Don Bosco como educador salesiano, ya que, le da otra perspectiva al acto educativo sin dejar de lado la importancia al estudio. “Siempre intento que los jóvenes no descuiden el estudio ni siquiera en sus tiempos de ocio”.

Ojala todos los educadores de hoy en día tengan el mismo lema a la hora de enseñar como lo tenía nuestro Padre Don Bosco: “Me basta que sean jóvenes para que los ame, y solo entre ustedes me siento feliz”.

Bibliografía:

  • Bosco, Juan Don; “Anotaciones”; 1871
  • “Propuesta Educativa de las Escuelas Salesianas”; Cabana, Córdoba; 27 de noviembre, 1998.
  • Pérez Gómez, Ángel; Cap II.; “Los procesos de enseñanza-aprendizaje: análisis didáctico de las principales teorías del aprendizaje”