Museo Saavedra

Trabajo realizado por la alumna Marisol Macri del Profesorado María Auxiliadora para el área de Ciencia Sociales.

Visita al Museo Saavedra

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Marisol Macri

Objetivos:

  • Conocer recursos didácticos propios del área de las ciencias sociales en primer ciclo.
  • Analizar aspectos didácticos de una salida (lección paseo).
  • Desarrollar habilidades para interpretar distintas fuentes de información.
  • Agudizar el juicio crítico y la capacidad argumentativa.

Consideraciones generales:

  • El trabajo es individual y se fija como fecha de entrega el lunes 30 de mayo.
  • Deberá confeccionarse en hoja carta o A4, en letra Times new roman, tamaño 12, con un mínimo de tres y un máximo de cinco carillas.
  • Las citas bibliográficas deberán ser debidamente detalladas.

Consignas:

  1. Luego de ver la obra “La pequeña aldea” (Museo histórico Saavedra), realiza una descripción de lo observado centrándote en los aspectos históricos (políticos, sociales, económicos, culturales, etc.) que se puedan trabajar en primer ciclo, antes o después de la visita.

  2. ¿Con cuál de los enfoques de las Ciencias Sociales relacionarías el abordaje de los contenidos que hacen los historiadores en esta obra? (Relacionar con Gotbeter e Iaies/Segal). Fundamenta relacionando el enfoque con la obra del museo.

  3. Define el concepto de TRANSPOSICIÓN DIDÁCTICA y luego elabora un juicio crítico sobre cómo este grupo de historiadores, actores y docentes, lo aplicaron en esta obra didáctica.

  4. El día 15 de mayo, a las 17 horas, algunos alumnos del primer año del Profesorado de Enseñanza Primaria hemos concurrido al Museo histórico Saavedra, para ver “La pequeña aldea”, una obra sobre la vida colonial en Buenos Aires. Junto con nosotros se encontraban niños con sus padres que durante la obra participaron activamente y se mantuvieron atentos a todo lo que sucedió durante la obra. Es que las salidas constituyen un importante medio de transmisión de aprendizajes para los niños.

Es necesario tener en cuenta que, tal como lo apunta Silvia Gojman, para alcanzar un conocimiento histórico, es necesario saber sobre “todas las formas como los hombres resolvieron y resuelven sus necesidades básicas, las diversas maneras de organizar sus familias, de educar a sus hijos, de construir sus viviendas, de expresar su religión. También comprende las instituciones que crearon, las leyes que dictaron, las ideas que sostuvieron y los libros que escribieron; los conflictos, los acuerdos; las utopías, las esperanzas y los proyectos”1.

Así, podemos analizar las diferentes dimensiones (económicas, políticas, sociales, culturales, religiosas) que los creadores de la obra tratan a lo largo de su espectáculo, las que pueden ser retomadas luego de la visita o ser trabajadas con anterioridad. También es importante aclarar que las diferentes dimensiones suelen entrecruzarse, es decir, puede que algo económico, incida en lo social, o algo político, en lo cultural.

  • La dimensión económica contempla las actividades económicas, la producción y la distribución de bienes, servicios e insumos2.

Uno de los contenidos básicos que se pueden trabajar en el aula es el concepto de monopolio (el comercio exterior únicamente con el reino español). En el trascurso de la obra, se nombra, en reiteradas oportunidades, la recova. Ésta se ubicaba entre el Cabildo y el fuerte y constituía el lugar céntrico para realizar compras. Incluso en la obra, se compara cómicamente con el shopping actual. Con los alumnos, puede trabajarse quiénes iban a la recova, qué podía venderse y qué no. También podríamos relacionarlo con los medios de transporte, que pensado en el plano económico, puede tratarse con los chicos las dificultades para comerciar con otros países (como Inglaterra). Así también lo que significaba la espera y llegada de barcos desde España, ya sea para comprar o vender.

  • La dimensión social contempla las formas de organización de la sociedad, indaga quiénes son los actores sociales y cómo se expresan los conflictos3.

Con los alumnos, puede, también, trabajarse todo lo referido a los la vestimenta (vestidos y los trajes), que tiene un espacio particular en el desarrollo de la obra. Aunque la forma de vestirse, refiere a caracterizaciones culturales, los historiadores del museo Saavedra, apuntan más bien, a la manera en que el simple hecho de vestirse de una u otra manera, hablaba de una posición en la sociedad. Así, además de que los alumnos sepan qué vestidos usaban las mujeres criollas, y cuales las españolas (miriñaque), o qué trajes utilizaban los hombres, es importante que identifiquen que la manera de vestirse de esos hombres, no podía confundirse con la de los comerciantes ambulantes y mucho menos con los esclavos. Incluso, producto de esta relación entre vestimenta y clase social, los actores hacen alusión a que el color blanco puro de los guantes de los caballeros, hablaba del nivel social al que pertenecía ya que eso significaba que podía adquirirlos con frecuencia en sus viajes a España, lo mismo que sucedía con las telas de los vestidos de las mujeres.4

Por otro lado, aparece en la obra, la caracterización de las tertulias, las cuales además de ser analizadas bajo un nivel social (porque no todas las personas podían concurrir a ellas, sino solamente los que estaban en el estrato social más alto). Tambien desde el plano político, ya que las tertulias no siempre eran mixtas, sino que, sus invitados solían ser hombres, los cuales hablaban y debatían sobre la situación actual, el gobierno y donde comenzaron a nacer las primeras ideas de la revolución. En las tertulias mixtas, donde sí asistían mujeres, no se hablaba abiertamente de temas políticos, sino que se priorizaba el baile, la música y la unión de futuros matrimonios.

Por último, en la obra se hace un repaso de lo que es la esclavitud para esa época. Así, en la maqueta se puede ver en los suburbios de “la pequeña aldea”, La Boca donde se encontraban las clases más desfavorecidas de la sociedad, las cuales trabajaban en los astilleros, o con algún oficio particular. Esto puede retomarse en clase con los chicos, viendo cuales pueden ser sus trabajos, las dificultades con el idioma, donde podían estar y dónde no.

  • La dimensión política apunta a las cuestiones relativas al poder, al Estado y a la organización institucional de la sociedad.5

Este nivel es muy importante en la época que reproduce este grupo de historiadores, actores y docentes del Museo Saavedra. Se estaba gestando un proceso de cambio importantísimo para la historia de la actual Argentina. En la obra, un apartado especial lo tiene una anécdota del café de Marco. Este era un espacio que, al igual que la Jabonería de Vieites, eran lugares donde los hombres se reunían a debatir, y comenzar a planear cómo podía ser la nueva organización criolla. Esto puede también ser un contenido para trabajar desde, por un lado, qué cosas se planeaban y por qué y, por el otro, quienes pueden entrar en esos lugares, por qué no lo pueden hacer los esclavos, o los pequeños comerciantes.

En otro sentido, un lugar muy importante que está representado en la maqueta es el Cabildo, en torno al que suceden todos los acontecimientos de mayo de 1810. Para los chicos, representa un ícono de esta festividad patria, entonces se puede trabajar acerca de la funcionalidad de este, de la misma manera que puede trabajarse con la representatividad del fuerte.

  • La dimensión cultural o de las mentalidades contempla el conjunto de creencias, saberes, opiniones y valores que constituyen la mente de los hombres y de la sociedad. Es en algún punto, las ideas que una sociedad acepta como naturales y obvias6.

Durante el desarrollo de la obra, se hace hincapié en diferentes cuestiones que refieren a lo cultural. Éstas pueden luego retomarse en el aula o trabajarse con anterioridad a la visita del museo. Es importante que los alumnos comprendan que muchas de las cosas que caracterizaban culturalmente la época tienen una profunda relación con las costumbres y los valores de la Madre Patria, es decir, España. Entre ellas se encuentra, la importancia de las Iglesias y el fuerte arraigamiento a lo católico. Además, un lugar para el esparcimiento clásico de los españoles, la plaza de toros, también es reproducido en la maqueta de “La pequeña aldea”. Las casas y los demás edificios hablan por sí solos de una fuerte impronta española, desde la forma de decorarlas, hasta incluso la forma de construirlas.

Por otro lado, puede trabajarse con los alumnos las formas de transporte, tanto de mercadería como de personas, que también tienen un lugar importante en la obra.

Por último, uno de los temas que, también, puede abordarse es el tratamiento de los residuos y la recolección del agua. Es algo que, por lo que pudimos observar, causa mucho interés en los chicos, ya que se diferencia en gran medida con la manera en que se hace actualmente.

Para finalizar creo importante aclarar que, los diferentes niveles o dimensiones del conocimiento histórico pueden tratarse de forma integrada ya que no se encuentran aislados entre sí, incluso unos influyen sobre otros. Además, pueden trabajarse en comparación con el presente, para que los alumnos comiencen establecer vinculaciones entre lo que fueron determinados hechos políticos, sociales, culturales, económicos, tecnológicos, de antes y de ahora.

  1. La propuesta de los historiadores de la obra “La pequeña aldea” en el Museo Saavedra, podría relacionarla con el enfoque Gotbeter denomina “nueva tradición”7. Éste se basa en algunas características que a continuación pasaré a desarrollar, relacionadas con la salida didáctica que particularmente se esta analizando.

  2. Énfasis en lo explicativo, sin menoscabo de lo descriptivo: el objetivo es describir y explicar los fenómenos y procesos que estudia. Los actores durante la obra describen elementos, construcciones, valores, etcétera, aunque también se detuvieron a explicar las razones por las que sucedían determinados sucesos. Estas descripciones están basadas en teorías e hipótesis elaboradas científicamente; no es una simple apreciación o una respuesta improvisada.

  3. El conocimiento no se construye de una única manera ni menos con un único método. En la obra se utilizan múltiples recursos para que los chicos construyan el conocimiento: actuación, dramatización, maqueta a escala,
  4. Los procesos por sobre los hechos. Toda la obra se basa sobre este ítem, ya que desde su comienzo podemos ver que no comienza a contarse una historia aislada, sino que se parte de una mirada abarcativa, situando a los chicos en un contexto, un lugar, una cultura y un conjunto de circunstancias que son importantes para entender el proceso colonial. Por ejemplo: cuando dramatiza la fundación de la Ciudad de Buenos Aires.
  5. Énfasis en la interdisciplinaridad en relación con la multicausalidad y las múltiples interpretaciones. En la obra se van caracterizando diferentes lugares, momentos y hechos. Sin embargo, esta caracterización no es unidireccional sino que puede verse desde múltiples dimensiones (cultural, social, política, económica, etc).
  6. La idea de un conocimiento que se construye a partir de ideas previas. Durante el desarrollo de la obra, los niños van aportando sus saberes y teniendo esto en cuenta, los dos actores, protagonistas de la obra, van explicando lo que anteriormente tenían planeado. Así, es como también el niño se siente un sujeto partícipe, con una actitud activa
  7. Significatividad del conocimiento. Este aspecto remite al interés que pueda producirles a los alumnos la temática a tratar. En la obra, los chistes y actuaciones cómicas, hacen que los chicos se mantengan atentos, lo que facilita el aprendizaje. Además, los recursos (los disfraces, la maqueta pequeña sobre la conquista, la gran maqueta de Buenos Aires) que se utilizan fomentan que los niños puedan imaginarse ese proceso histórico.

Así, también podemos pensar que este enfoque con el que trabajan los historiadores del Museo es compatible con lo que Gustavo Iaies y Analía Segal denominan las “didácticas del medio”8. Surgidas en Italia y Francia, constituyen una ruptura con la didáctica de lo obvio, invitando a profundizar en los contenidos.

Estas propuestas ponen a los niños como verdaderos protagonistas no solo en el proceso de investigación sino como testigos y protagonistas. El objeto de estudio, así, pasa a ser la realidad social. En la obra, desde el mismo nombre (“La pequeña aldea”) ya se hace un abordaje amplio de los sucesos de mayo que generalmente se abordan desde lo que refiere a lo político. Esta realidad social necesita en contraposición ser analizada desde múltiples aristas, desde múltiples disciplinas.

  1. Según indica el tercer cuaderno de los NAP9, además de ser una experiencia convocante, las salidas suelen favorecer la comprensión de la idea de que un conocimiento es una construcción social y colectiva en tanto se “articulan nociones de la vida social, se reconocen indicios del paisaje cotidiano, se detectan prejuicios y estereotipos y se comparan argumentos y posturas”. Y claramente esto es lo que trabajan este grupo de historiadores, actores y docentes.

Ese aprendizaje es posible ya que “las Ciencias Sociales que se enseñan y que se aprenden no son exactamente iguales a las que producen los científicos que se ocupan de este campo, porque los contenidos de la enseñanza resultan de la transposición didáctica; es decir un proceso que transforma al conocimiento científico en otro tipo de conocimiento, con el objetivo de adecuarlo a las particularidades de la vida escolar.”10

Para finalizar, la obra fomenta la adquisición de nuevos conocimientos, que están basados en aquellos contenidos que los chicos ya conocen, es decir, a partir de las ideas previas, intentando no dar lugar a las didácticas de lo obvio, características de los años 70. En oposición, esta propuesta de los actores e historiadores del Museo Saavedra, hace un abordaje abarcativo del período colonial, lo cual es muy importante para el aprendizaje de los niños, facilitando tanto la adquisición de contenidos conceptuales, como los procedimentales y actitudinales. Esto es producto de la transposición didáctica que ayuda y colabora enormemente a que los alumnos tengan conocimientos compatibles con los del conocimiento científico.

1 GOJMAN, Silvia, “Capítulo II. La historia: una reflexión sobre el pasado. Un compromiso con el futuro”, en AA. VV., Didáctica de las Ciencias sociales. Aportes y Reflexiones, página 55

2Ibídem, página 56

3 Ibídem, página 57

4 También en este sentido puede relacionarse con el monopolio comercial con España.

5 Ibídem, página 58.

6 Idem.

7 GOTBETER, Gustavo, “Las Ciencias Sociales y…” en ALDEROQUI, Silvia y Otros, Los CBC y la enseñanza de las Ciencias Sociales, Editorial A-Z, 1997

8IAIES, Gustavo y SEGAL, Analia, “Capítulo IV. La escuela primaria y las ciencias sociales: una mirada hacia atrás y hacia adelante”, en Didáctica de las Ciencias Sociales. Aportes y Reflexiones, Editorial Paidós.

9 MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE LA NACIÓN ARGENTINA, “Enseñar Ciencias Sociales en el Primer Ciclo”, en NAP, Núcleos de aprendizaje prioritarios. Ciencias Sociales, Cuaderno 3, Ministerio de Educación

10 FINOCCHIO, Silvia, “¿Qué nos aporta la Didáctica de las Ciencias Sociales?” en ALDEROQUI, Silvia, Los CBC y la enseñanza de las Ciencias Sociales, Editoria A – Z, 1997.