Proyecto

Trabajo sobre Leyendas Argentinas por la alumna Clara Caruso del Instituto María Auxiliadora.

Leyendas Argentinas

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Clara Caruso

Fundamentación

La importancia de la tradición lingüística de nuestros pueblos originarios y de sus leyendas y costumbres, radica en la pertenencia a las propias raíces que se puede generar en los alumnos.

Tomar la leyenda como marco atractivo, de fantasía para explicar la realidad, para que el niño pueda contextualizar esos relatos en una época y lugar determinado, es necesario para fomentar el conocimiento y la integración de los saberes y costumbres originarios de nuestro país que se han visto olvidados por las distintas colonizaciones e inmigraciones.

Creo que este tipo de proyecto en la escuela fomenta la capacidad creadora del niño, despierta su imaginación y su búsqueda de respuestas nuevas, y lo sitúa frente a un pasado que puede modificar su presente para inspirar su futuro.

Objetivos

Que el alumno logre:

  • conocer las leyendas originarias de nuestro país

  • relacionar esas leyendas con las características de las regiones geográficas

  • comprender la estructura del género literario leyenda

  • elaborar creativamente producciones de leyenda

  • simular características de los pueblos originarios

  • despertar su interés por la lectura

  • respetar sus producciones y las de sus compañeros.

Contenidos

-La leyenda: características y particularidades

-Leyendas argentinas

-Análisis de la leyenda

-Relación entre leyenda y realidad

-Producción escrita

-Respeto y valoración por las producciones propias y ajenas.

Áreas con las que se vincula el proyecto

Ciencias Sociales

-Regiones geográficas

-Pueblos originarios de Argentina


Educación Plástica

  • Elaboración de guardas y utensillos autóctonos


Tiempo estimado: 1 mes

Ciclo en el que se llevará a cabo: 2º ciclo (6 º grado)


Etapas

Toma de interés

Actividad 1

A partir de la lectura de la leyenda de la yerba mate, se realizará, de forma individual, la siguiente actividad de comprensión lectora:

Responder:

  • ¿De qué trata la leyenda? ¿Qué es lo que intenta explicar?

  • ¿Cómo es el lugar donde se desarrolla?

  • ¿Cuáles son los personajes principales?

  • Cuenta brevemente el argumento de la leyenda.

  • ¿Te imaginabas que el mate era considerado así? ¿Por qué?


Luego, averiguarán las características de la yerba mate y su procedencia. Buscarán, de forma oral entre todos, la relación con lo que cuenta la leyenda.


Leyenda de la yerba mate

Un día la luna y la nube, transformadas en dos niñitas muy bellas, quisieron bajar a la tierra pero cuando lo hicieron, perdieron los poderes de los dioses. Comenzaron a caminar por los bosques, observando los árboles, oliendo el perfume de las flores, saboreando los frutos, cuando oyeron los rugidos del yaguareté. En el tronco de un árbol, la fiera se preparaba a saltar sobre las diosas. Las niñas cerraron los ojos pensando resignadas que morirían bajo sus garras cuando oyeron un silbido, un rugido y un golpe. Abrieron los ojos asombradas y vieron al yaguareté tendido en el suelo con una flecha clavada en el corazón y a un joven indio que se acercaba al tigre. Las diosas desaparecieron rápidamente porque no podían ser vistas por los ojos de ningún ser humano. El indio, contento con su presa, sacó el cuchillo y cuereó al animal.. Se durmió luego profundamente y soñó que una hermosa joven se acercaba a él y le regalaba una planta, diciéndole que era en agradecimiento por haber salvado a Yasí, la luna. Le explicó que esa planta nueva se llamaba Caá y servía para preparar una bebida que acercaba los corazones de los hombres y alejaba la soledad. Cuando el cazador despertó, descubrió en el bosque, muy cerca suyo una planta nueva: la yerba mate, la yerba milagrosa. Siguiendo las instrucciones de Yasí, tostó las hojas, las puso en una calabacita, vertió agua y con una caña probó la bebida. ¡Le pareció deliciosa! Quiso compartir la bebida con toda la tribu y de mano en mano, el mate fue pasando. Así nació el mate, el premio de Yasí al pueblo guaraní por haberle salvado la vida.

Puesta en práctica

Actividad 1

Con el diccionario y con los libros de texto de la biblioteca escolar, los alumnos buscarán la definición de “leyenda” y sus características literarias. Establecerán semejanzas y diferencias con otros géneros literarios ya vistos (poemas, cuentos de hadas, cuentos fantásticos, etc.)

Lo realizarán de forma individual, y luego de la puesta en común, elaborarán el siguiente cuadro:

Gen. Literario

Formato

Tiempo/espacio

Personajes

Moraleja

Leyenda





Poesía





Cuentos de hadas (etc).






Actividad 2

Se les presentará a los alumnos la leyenda “El regalo del cardón”. Buscarán en ella personaje, inicio, desarrollo y desenlace. Descubrirán entre todos qué es lo que intenta explicar esta leyenda.

La docente les llevará una fotografía de la flor, y entre todos, buscarán características similares a las nombradas por la leyenda.


El regalo del cardón

Hace mucho tiempo, aunque ya se practicaba la agricultura en los valles, la vida seguía siendo dura en los cerros y las punas, porque allí los pastorcitos sufrían la sed cuando marchaban tras sus rebaños.

Uno de esos pastorcitos se había enamorado de una joven como el pero hija del curaca, el jefe de la comunidad. Cada vez que regresaba a la aldea-después de una larga jornada en los cerros-, la saludaba desde lejos; y ella le sonreía, le sonreía...El curaca no quería ni oir del amor entre jóvenes. Soñaba con otro destino para su hija (Seguro el hijo de otro jefe), y odiaba al pastorcito. Quizás esa prohibición los acerco. El chico, un día, junto coraje y le hablo: la quería con todo su alma y no se resignaba a vivir sin ella. La joven también le confeso sus sentimientos, y, sabiendo de antemano la oposición que encontrarían, escaparon hacia la montaña.

A la mañana siguiente, muy temprano, cuando el muchacho debió marchar con los animales y el grupo de pastores, sus compañeros notaron su falta, pero partieron igual. Rato después, el jefe se levanto para iniciar la labor del día. Advirtió la ausencia de su hija y se sorprendió, porque ella nunca faltaba a esa hora. Algo malicio porque despacho un chaski al cerro para saber si el pastorcito había marchado con las llamas. ¡Y no le cupo duda! Convoco entonces a sus guerreros para salir en busca de los enamorados, apresarlos y darles su merecido.

Los jóvenes sospecharon que el airado curaca andaría tras ellos. Llevaban horas de delantera, pero conocían la firmeza y la capacidad del jefe y sus guerreros. Apelaron entonces a la Pachamama, la Madre de los Cerros, la protectora de los cultivos de maíz y de quinoa, la que ampara siempre a quienes le manifiestan su respeto. En lo mas alto del cerro cavaron un hoyito, depositaron en el los alimentos que llevaban y los cubrieron con piedras; allí mismo hicieron una apacheta, uno de estos altares a cielo abierto que en plena montaña reverenciaban a la madre generosa. Y cuando la apacheta había tomado forma y el curaca y sus guerreros trepaban la cuesta acercándose a los fugitivos, la apacheta se abrió como un manto protector y recogió en su regazo a los dos enamorados.

El airado jefe y sus hombres llegaron jadeantes a la cumbre, pero solo encontraron una apacheta recién hecha ¡Y ni rastros de los fugitivos! Tuvieron que volver a la aldea, y cuando el curaca finalmente se resigno, junto a la apacheta broto una nueva planta, hasta entonces desconocida, que en la sequedad de esas alturas formo un tronco grueso, espinudo, alto y recto y con sus brazos al cielo: ¡era el pastorcito convertido en cardon, agradeciendo para siempre a la Pachamama! Desde entonces, los que marchan por el cerro solo tienen que voltear un cardón para encontrar, en su esponjosa y jugosa madera que parece de papel, el agua que saciara la sed de hombres y animales.

Y cuando las nubes se amontonan y las montañas resuenan con el trueno que anuncia la tormenta, sobre el pecho verde del cardón nace una flor blanca para anunciar la lluvia que bendecirá la tierra: es ella, la enamorada, convertida en flor por la Pachamama.

Actividad 3

A partir de la leyenda “El regalo del cardón”, se buscarán las palabras desconocidas en el diccionario. A continuación se investigará sobre el pueblo de origen de esta leyenda, su ubicación geográfica y su orden social.

Luego se relacionará con el contenido de la leyenda (los personajes, las situaciones, las descripciones geográficas, etc.)


Actividad 4

Los alumnos elegirán tres objetos del aula. Sobre esos objetos, separados en grupos, deberán precisar la razón de su nombre, su función y de dónde proviene.

Luego, en otra parte de la hoja, escribirán características físicas.

Por último, precisarán un título para la posible leyenda que le de nombre a ese objeto.

Luego se lo pasarán a otro grupo, que deberá inventar personajes, tiempo y lugar para el desarrollo de la leyenda, así como enunciar un breve conflicto.

Por último, el grupo restante, retomará todos estos datos y escribirá un borrador de la leyenda.

Los mismos serán leídos y comentados frente al docente y a la clase.


Actividad 5

Cada fila del aula será constituida un equipo. La docente les contará información sobre el pueblo de los tehuelches. Les leerá sólo el siguiente fragmento de la “Leyenda de la Ballena”:


“Hace muchos años atrás, la ballena no vivía en el mar sino en la tierra, entre los tehuelches. Andaba de un lado a otro, pastando, y al ser tan gorda, no podía recostarse contra un arbusto sin triturarlo. Pero el problema mayor de Goos fue otro. Entre los tehuelches desaparecían las cosas, las plantas, los animales, la gente.”


Luego, cada fila pasará una hoja, en la que el primer alumno escribirá un párrafo sobre cómo continúa la leyenda. Doblará la hoja dejando sólo al descubierto el último renglón del párrafo. Se lo pasará al compañero que le sigue, quien escribirá otro párrafo, y lo volverá a pasar. Así hasta completar la fila.

Luego las “leyendas” se leerán y se comentarán.

Por último se leerá la versión completa de la leyenda, y se compararán las producciones del grado con la original.

La leyenda de la ballena

Hace muchos años atrás, la ballena no vivía en el mar sino en la tierra, entre los tehuelches. Andaba de un lado a otro, pastando, y al ser tan gorda, no podía recostarse contra un arbusto sin triturarlo. Pero el problema mayor de Goos fue otro. Entre los tehuelches desaparecían las cosas, las plantas, los animales, la gente. Zorros, maras, peludos, los quillangos de piel de guanaco, los perros con que los indios cazaban, un árbol con su raíz, una bandada de flamencos, se evaporaban sin explicación. Lo mismo ocurría con las personas, grandes y chicas, familias enteras, atareadas en coser sus taparrabos o a punto de almorzar tranquilamente sus huevos de ñandú, desaparecían en el aire. Los tehuelches le pidieron ayuda a Elal. Y el héroe Elal descubrió que Goos cuando bostezaba se tragaba cualquier cosa que estuviera cerca. Su bocaza funcionaba como una aspiradora. El misterio estaba aclarado, ¿pero cómo recuperar todo lo que había en la panza? Elal urdió un magnífico plan: se convirtió en tabano. Aprovechando un bostezo se metió dentro de la ballena. Estaba oscuro. El héroe clavó su agijón en la garganta de Gooss, tantas veces que la molestia la hizo carraspear. Entonces la ballena expulsó a todos sus ocupantes, incluido Elal. Sal Así fue como recuperaron la libertad las maras, los zorrinos olorosos, los ñandúes, las árboles con sus raíces y los indios con sus adornos de plumas, sus quillangos, sus boleadoras, sus mocasines. Elal pensó que el mejor lugar para la ballena no era la tierra sino el agua y decidió mudarla al mar. Transformó sus patas en un par de aletas y la mandó a vivir en el oceano, con orden de no tragar nada que fuera más grande que un huevo de langostino enano. Por eso ahora ella se alimenta sólo de cosas minúsculas. A Goos le gusta el mar. Está mucho más cómoda, y sobre todo más fresca, aunque no bajó mucho de peso.... El territorio donde vivían los tehuelches quedó bastante pelado. Esto se debe a que la ballena anduvo largo tiempo arrastrando la barriga por ahí. Pero igual es lindo así.

Actividad 6

Sabiendo ya los elementos característicos de la leyenda, en forma individual, se podrá elegir una de las siguientes opciones, para escribir una leyenda que explicase su origen. Los alumnos, luego de redactarla lo compartirán con la clase.

Opciones:

-El picaflor

-Un volcán en erupción

-El amanecer

-Las estrellas

-Los pies

-El dolor de panza


Actividad 7

En Ciencias Sociales, se dividirán por grupos para investigar: origen, época, ubicación espacial, costumbres, características políticas y sociales, productos económicos, imágenes y vestimentas, de las siguientes regiones:

Cada grupo expresará su investigación con un trabajo escrito y con una presentación frente al resto de los grupos.

Actividad 8

Respetando los grupos de la actividad 7, los alumnos leerán una leyenda autóctona de la región que les ha tocado investigar.

Las leyendas serán las siguientes:

Noroeste

El quirquincho

Cuentan que hace mucho pero mucho tiempo, el quirquincho, antes de ser un animalito era un indio telero. Era tejedor,pero casi nunca tejía, porque era muy perezoso. Preparaba el telar lentamente y con desgano; colocaba los hilos de lana y empezaba... Pero enseguida dejaba el trabajo:y decidía seguir al día siguiente. Pasaban los días y entonces se acordaba de continuar con su tejido. Se sentaba frente al telar, pasaba un hilo entre los hilos de la urdimbre y se ponía a descansar. Al rato pasaba otro hilo y. .. se quedaba medio dormido. . Y así siempre; ¡qué perezoso! Pasaba un hilo y descansaba diez... ¡Lástima!, prolijo es..., ¡pero tan haragán! decía la gente del lugar. Llegó el invierno; los primeros vientos y heladas anunciaban que iba a sor muy frío. Todos se preparaban para protegerse y fue entonces cuando el protagonista de esta historia se dio cuenta que no tenía nada de abrigo para ponerse.¡¡Qué frío! Y yo sin ningún poncho para abrigarme... dijo-. Voy a tener que tejerme uno... ¡qué le vamos a hacer! Eso significaba que tendría que estar varios días frente al telar, teje que te teje, y ya de sólo pensarlo empezaba a sentirse cansado. Pero armó la urdimbre, preparó los lizos y el peine, eligió la lana, y empezó la tarea. Al principio todo iba bien, muy bien: una pasada, otra pasada, apretar los hilos; una pasada, otra pasada, otra y otra más. Cuando había hecho ya una franja se puso a contemplarlo. ¡Qué lindo iba eso! La trama había quedado parejita, apretada. Era en realidad un tejido tan perfecto que él mismo se asombraba al verlo. Entonces pensó en descansar un ratito. Y se quedó dormido. Al poco tiempo despertó: ¡qué frío hacía! No tenía más remedio que seguir tejiendo... Una pasada, otra pasada. Una pasada, una más y otra, y otra... No había alcanzado a hacer otra franja cuando ¡seguro!: ya estaba cansado. Pero el frío era cada vez más intenso, así que no había tiempo para descansar. Tengo que terminarlo,o me voy a congelar! Con gran desaliento miró todo lo que le faltaba por hacer. ¡No termino más!, ¡y hace frío! Así fue que decidió continuar, pero como quería terminar pronto empezó a hacer la trama del tejido muy floja. De esta manera le rendía más el trabajo. Una pasada, una descansada; una pasada, una descansada...¡Y todavía le faltaban muchas franjas para terminar el poncho! Entonces tomó hilos mucho más gruesos que los que estaba utilizando y menos retorcidos y siguió con su tarea. Claro que de esa manera la trama quedaba cada vez más abierta. Si sigo así no me va a abrigar nada, se dijo. Y haciendo un gran esfuerzo de voluntad continuó el tejido cada vez más y más apretado hasta terminar el poncho con franjas parejitas y con la misma prolijidad con que comenzó. ¡Y al fin terminó y se puso el poncho que tanto trabajo le había dado! Todo el tiempo que se pasó haciendo el poncho estuvo el dios de esas regiones observándolo. Y desde arriba movía la cabeza, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda: ¡Malo!, pensó, no tiene condiciones para ser hombre. Con tan poca voluntad para el trabajo, el pobre se va a morir de hambre. Lo voy a transformar en animalito, así podrá arreglárselas mejor. Y así: lo convirtió en quirquincho. Su poncho se hizo caparazón para protegerlo de las inclemencias del tiempo. Un caparazón que tiene en los extremos las placas apretaditas y en el centro grandes y separadas. Como la trama del tejido de su famoso poncho.

Sierras Centrales

El quebracho colorado

Este árbol se defiende a flechazos de la persecución del hombre. Cuenta la leyenda indígena que el quebracho era tan perseguido por el hombre que un día se presentó ante supay en busca de protección. Supay le dijo que le otorgaría el poder de la venganza para castigarlo y le dijo que cada vez que el hombre se acercara para dañarlo, que dejara caer las babas que desde ese momento le daría, las que le producirían llagas y ronchas difíciles de curar.. Y desde entonces el quebracho larga sus babas invisibles contra el hombre que prepara su hacha para golpearlo.

Este árbol pertenece a la familia de las anarcadeáceas y su nombre científico es schinopsis lorentzii. ¿De dónde proviene su nombre quebracho? Le viene de su tremenda dureza, de quiebra hacha. Se lo encuentra en los bosques de Santiago del Estero, Córdoba, norte de Chaco, y se extiende hasta Jujuy, Formosa y la Mesopotamia. Su raíz es tan profunda que le permite mantenerse frondoso en suelos enteramente ácidos y resistir fuertes vientos.. Su tronco es recto y voluminoso y de madera color rojo oscuro. Alcanza una altura de 20 22 metros.. Su follaje es verde oscuro. Sus flores pequeñas, blanco verdosas se agrupan en panojas y tienen un perfume que resulta alergógeno para algunas personas. Los indígenas ya conocían esas propiedades alergógenas por lo que pensaban que para impedir esos flechazos era necesario hacerse amigo del árbol. y saludarlo ceremoniosamente. Cuando el quebracho ya lo había flechado, el indígena hacía una tortilla de ceniza y la colocaba en la parte más alta del árbol y la ataba con un hilo colorado, como símbolo de amistad y le rogaba que le sacara la enfermedad que le había producido. Los indígenas le daban el nombre de paj.

La Pampa

La Maldonado


Esta leyenda es una de las más antiguas de Buenos Aires. Se origina en la época de la primera fundación realizada por don Pedro de Mendoza, cuando nuestra capital no era más que un grupo de chozas, y los españoles desembarcados de los barcos la habitaban agitándose entre la miseria, el hambre y las enfermedades. Don Pedro de Mendoza había reclutado en su recorrido por Cádiz y por San Lúcar de Barrameda para emprender aquella nueva aventura. Un viaje a lo incierto, empujados por la ambición del oro, del enriquecimiento rápido y también de la aventura. Gente desesperanzada, renegados, ricos venidos a menos, con las esperanzas de obtener nuevas fortunas, cuando no hambrientos. Esto era la base del contingente que pudo reunir este capitán. Esta expedición estaba constituída entonces por un grupo de hambrientos donde estaban mezclados franciscanos y ladrones, escribanos y marineros, escuderos y estudiantes, asesinos y soldados. Entre ellos se contaba un hermano de leche del emperador Carlos V y un hermano de Santa Teresa de Jesús. Con esta gente se fundó, por primera vez Buenos Aires el 22 de febrero de 1536, encerrada dentro de una empalizada que frenaba indios y fieras. Para los grandes capitanes era una avanzada de la civilización, pero para los que vinieron y estaban prisioneros en medio de la inmensidad salvaje, era una tumba de desesperanzados. Muy lejos estaba el centro, la metrópoli de donde habían venido, como para recurrir en caso de peligro. Todo estaba echado a la suerte y a la mano de Dios. Y no tardaron en llegar el hambre y las enfermedades. No había qué comer, y los indios, que al principio se mostraron comprensivos y obsequiosos trayéndoles víveres, se tornaron agresivos y peligrosos, y sólo esperaban el momento oportuno para atacar y echar al mar a los intrusos que se habían apoderado de sus tierras. Los hombres se embriagaban, porque era la forma de olvidarse de ellos mismos., volvieron peleadores e iracundos; por un "quítame de aquí es pajas" se enfrentaba en lucha a muerte. Las pocas mujeres que habían venido en la expedición eran madres, esposas, amantes, enfermeras y esclavas. Y finalmente llegó la viruela y sembró la muerte. Todo era desolación, hambre y dolor. Afuera, la indiada que no dejaba salir a nadie de aquella jaula de palo; en cuanto se atrevían a hacerlo, se cubría el cielo de flechas. Este era el cuadro que presentaba el primer grupo de conquistadores que fundaron Santa María de los Buenos Aires, cuando se produjo un hecho insólito, protagonizado por una mujer: la Maldonado. Una mujer humilde recogida en los muelles de San Lúcar de Barrameda, que enloqueció del ver tanto horror, Dando gritos de espanto salió corriendo hacia la empalizada; abrió la tranquera y tomó camino de la pampa. No pasó mucho tiempo sin que dos soldados, exponiéndose a las flechas de los indios, salieran en su persecución. La atraparon y sin ningún miramiento la llevaron donde estaba el "dueño y señor" de aquella población. El castigo no se hizo esperar: El capitán pidió que la llevasen en seguida hasta la primera corriente, la ataran semidesnuda a un árbol para que las alimañas se saciaran con sus carnes maldecidas. La orden se cumple, y la Maldonado, despojada de sus ropas, es conducida hasta la orilla de un arroyo de sucias aguas, donde es amarrada a un árbol. Allí la dejaron para pasto de las fieras. La noche llegó cargada de sombras y de miedo. El viento comenzó a soplar y hacía mucho frío, Las carnes de la infortunada muchacha se endurecían y se amorataban, y para mal de ella, una llovizna helada que empezó a caer la caló hasta los huesos. Todo estaba perdido. Por un lado sus propios compañeros, que la habían abandonado, y por el otro, estaban los indígenas y las fieras, que en cualquier momento darían un zarpazo mortal. Se abandonó a su destino, implorando que Dios la llevara cuanto antes. A la mañana siguiente, cuando los soldados fueron para dar sepultura a sus restos, comprobaron que .estaba intacta; que nadie había tocado su cuerpo y que una tigresa con sus cachorros, a la que la Maldonado la ayudara a parir, estaba echada a sus pies, como queriéndole dar calor. Pusieron el hecho en conocimiento de don Pedro de Mendoza, quien personalmente quiso comprobar aquel extraño episodio. Al verla ordenó que la libertaran de las ataduras y la llevaran al fuerte con todo cuidado. Así se salvó la Maldonado de una muerte terrible. Y el arroyo, a cuya orilla estuvo atada, lleva, desde entonces, su nombre.


Patagonia

El Pehuen

Hace muchísimo tiempo, los araucanos pasaron por un período de muchas necesidades. Él hambre castigaba a todas las tribus. Y los que más sufrían eran los niños y los viejos. Entonces, en reunión de jefes, resolvieron enviar hacia los cuatro vientos, por distintos caminos, a los jóvenes más fuertes para que buscaran alimentos -vegetal o animal y volvieran con lo necesario para salvar a las tribus. Pasaron los días y comenzaron a regresar los enviados con las manos vacías. Faltaba tan sólo uno, el más vigoroso y hábil. Tardaba y no llegaba. Las esperanzas se iban desvaneciendo. La impaciencia y la desesperación se convirtieron en llanto de niños y en lágrimas de viejos. Hasta que por fin lo vieron aparecer, extenuado, cargando un gran bolsón con piñones de pehuén, que volcó delante de los viejos de las tribus. ¿Qué es esto que traes le preguntaron si no es fruto del árbol sagrado? Bien dices, abuelo. Es el fruto del árbol sagrado que nos salvará a todos. Pero, ¿cómo te atreves, hijo? Deje que le cuente, abuelo y luego decidirán. Después de andar por largos caminos sin encontrar nada para aliviar las necesidades de ustedes, subí por cerros desconocidos, cuando de pronto se me apareció un anciano, de larga barba, de cara blanca y de ojos azules. Alto, de andar a grandes trancos y me dijo: ¿Qué buscas por mis montañas? Entonces le conté de los apuros que estábamos pasando, que j los niños y los ancianos sufrían y que pronto morirían si no ¡ regresaba con algo para salvarlos. ¿Por qué desprecian los piñones del pehuén? --me preguntó. Son frutos del árbol sagrado, duros y creemos que son venenosos. No, hijo, es un alimento extraordinario, me respondió. Pero tienes que hervirlos para ablandarlos y luego asarlos para comerlos. Cada piñón es suficiente para alimentar una familia, Y cuando llegue el invierno los entierran para que el frío no los perjudique y así tendrán alimento todo el año, aunque te falte la caza. Luego de decirme ésto, desapareció en un instante. Y aquí me tienen con este bolsón de piñones grandes que he recogido del suelo, de los muchos que hay en nuestros hosques. Los ancianos reunidos meditaron en la noticia que trajo el último de los enviados. Juntaron a las tribus y contaron lo que ell joven les había dicho y todos estuvieron de acuerdo en creerle. Desde entonces no hubo más hambre y todos los años cosecharon grandes cantidades de piñones que guardaban bajo tierra y se mantenían frescos durante mucho tiempo. Aprendieron también a fabricar con los piñones el chahuí, bebida fermentada. Cada día, al amanecer, con un piñón en la mano o una ramita de pehuén, rezan mirando al sol:"A ti de debemos nuestra vida, y te rogamos a ti, el grande, a ti nuestro padre, que no dejes morir a los pehuenes. Deben propagarse como se propagan nuestros descendientes, cuya vida te pertenece, como te pertenecen los árboles sagrados".

Chaco

El palo santo

Hace muchísimos años, un joven llamado Cosakait, que era muy apuesto y virtuoso., se enamoró de una joven pero no fue correspondido. Finalmente se enfermó de tristeza y murió. En su lecho de enfermo pedía que viniera su amada pero ella nunca se presentó. Antes de morir dijo que el dios Yago lo llamaba pero que él iba a estar siempre con su amada, adornando su cabellera con perfumadas flores, ahuyentando insectos de su lado y perfumando el agua.. Luego de sepultarlo, todos observaron con asombro que surgía un árbol, al que llamaron cosakait, apreciado por sus aromáticas flores y perfumada madera. Profundamente apenado por el dolor del joven, el dios le concedió vida eterna en aquel árbol que luego se expandió por toda la selva, cumpliendo con las promesas del enamorado.

Los tobas denominan cosakait al palo santo y lo consideran un árbol venerable por su nobleza.

Litoral y Mesopotamia

Leyenda del ceibo

En las riberas del Paraná vivía una indiecita llamada Anahí. No era linda pero su voz era hermosa y con ella cautivaba en las tardes a toda la gente de su tribu guaraní: entonaba canciones inspiradas en sus dioses y al amor a la tierra de la que eran dueños... Un día nefasto llegaron los invasores, aguerridos seres de piel blanca que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos y su libertad. La mayoría de los jóvenes de la tribu fueron puestos en cautiverio y forzados a trabajar, y Anahí no fue una excepción. Como no lograba concebir esa situación continuó llorando durante varios días.

Cierto día, su centinela se había quedado profundamente dormido. Anahí entendió que se trataba de la gran oportunidad para escaparse. Sin embargo, mientras huía en silencio, él despertó. Enceguecida por lograr su objetivo, le hundió un puñal en su pecho y corrió para buscar protección en la selva. El grito del moribundo despertó a los otros españoles, entonces la persecución se convirtió en la gran cacería de la pobre Anahí. Pese a los esfuerzos de la joven para esconderse, fue alcanzada por los conquistadores, que, en venganza por el asesinato del guardián, la castigaron con la muerte en la hoguera: la ataron a un árbol y prendieron el fuego.

Algo raro sucedió: las llamas parecían no querer tocar a la jovencita, que sufría sin murmurar palabra. Cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se convirtió en un árbol. Intentando convencerse los unos a los otros de que esa visión era efecto del cansancio, los conquistadores juntaron más leños para avivar la hoguera y se fueron a dormir. Al día siguiente, los soldados encontraron en lugar de las cenizas un hermoso árbol, de verdes hojas relucientes y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de la valentía y la fortaleza ante el sufrimiento: el ceibo.

Extremo Sur


Las mujeres tiranas

Dicen que, antiguamente las mujeres eran quienes mandaban entre los onas. Y no sólo mandaban: el problema es que no trabajaban nada de nada. Los pobres hombres tenían que correr todo el día, cazando y juntando plantas para comer, cociendo pieles para hacer ropa, atendiendo a los chicos... y ellas mientras tanto se la pasaban rascándose la barriga, charlando y dándose la gran vida. Como hacían. Gracias a una gran mentira. Ya les explico.

Parece que fue Krakeh (La Luna) que entonces era una mujer, la que tuvo la idea de aprovecharse de los hombres. Siguiendo su plan, entre todas y en secreto, construyeron una gran choza de troncos y ramas en un lugar apartado. Después, y siempre a escondidas de los hombres, crearon unas máscaras espantosas. Con cortezas de árboles, cuero y mucha pintura hicieron unas caras horribles en unas cabezotas descomunales, como para disfrazarse y que nadie fuera capaz de reconocerlas.
Y trabajaron realmente muy bien. Con sus máscaras puestas, no las reconocían no sólo los maridos sino tampoco los padres (las madres si) porque ellas también estaban entre las disfrazadas). Pero su obra maestra era el disfraz de la luna. Hicieron un armazón de ramas de unos dos metros de alto, en forma de tubo aplastado y acabado en punta, y lo forraron con cuero. Después lo pintaron de rojo y le agregaron rayas punteadas blancas. Cuando la Luna se puso este armatoste solo se le veían los pies.

Por fin, un día al atardecer, después de ponerse bien de acuerdo en lo que tenían que hacer, se metieron las máscaras y se acabaron de disfrazar pintándose todo el cuerpo de rojo y negro. Y por si eso fuera poco, unas se agregaron manchas amarillas, otras se pintarrajearon rayas blancas y otras hasta se pegotearon pelos de animales.

Cuando estuvieron listas, se abalanzaron sobre el campamento donde estaban los hombres con los chicos muy tranquilos. Aparecieron de pronto, corriendo como locas, saltando y dando unos gritos tremendos que ponían los pelos de punta: unos Uuuuuuuuuu!!! Estremecedores y también unos Iiiiiiiiiiiii!!!!!! finitos que hacían palidecer al más valiente. Para colmo, repartieron garrotazos para todos lados.

Después de hacer un gran desparramo de varones asustados, salieron disparando hacia la choza grande donde se escondieron. Cuando a los hombres se les pasó la primera impresión (no el susto), porque ese no se les iba a si no más, siguieron el rastro de las enmascaradas y llegaron a la choza. A penas los vieron llegar, las mujeres que estaban adentro se pusieron a sacudir contra el piso unos cueros secos y enrollados, que metían un ruido terrible , golpearon las paredes de la choza con palos y pegaron unos gritos desgarradores como si las estuvieran matando: ¡Ayyyy! ¡No, por favor! ¡Basta! Y cosas por el estilo.

Al escuchar los gritos y reconocer las voces de sus esposas e hijas, los hombres quisieron correr a ayudarlas, pero en ese momento salieron de la carpa las enmascaradas, con la luna a la cabeza. Esta dijo, poniendo voz gruesa: -No den un paso más. - - Yo soy Jalpen, un espíritu maligno, y esto que ven acá son mis ayudantes.- -Acá tenemos prisioneras a sus mujeres.- - Les estamos dando una buena paliza y después nos las vamos a comer.- - Para eso vinimos.- Krran, el sol que en ese entonces era un hombre y además el marido de la luna , se adelantó y dijo, sin darse cuenta de que estaba hablando justamente con ella: ¡Esperen! ¿Qué quieren ustedes, espíritus para no hacerles nada? Mmm...! dijo la Luna. - Nosotros tenemos hambre.- -Especialmente yo que con este corpachón nunca me lleno. Si ustedes nos traen carne, mucha carne y también otras cosas para comer no las matamos.- -Bueno- dijo el Sol. - -Trato hecho. ¡Sueltenlas! y ya les traemos comida.- Ah, que vivo! Contestó la Luna, con voz de monstruo fastidiado. -Si las soltamos, ustedes no van a volver. Hagamos esto: traigan la comida y mientras nos den bien de comer, no las vamos a matar. Pero ellas se quedan acá.- - Eso sí, el día que nos quedemos con hambre. ¡Zas!, ¡nos comemos una o dos!

Desesperados, los hombres fueron a cazar y volvieron con un montón de carne. Y todos los días tenían que hacer lo mismo. Cuando los veían acercarse, las mujeres comenzaron a golpear los cueros en la carpa y a pegar gritos de dolor . Y cuando dejaban la comida, ellas salían, disfrazadas y decían: ¡es poco! ¡Jalpen tiene mucha hambre.! ¡Traigan más o ya saben...! Para impresionarlos, la luna gruñía bajo su disfraz. Así pasaron meses. Los hombres estaban siempre cansados y cada vez más flacos porque les dejaban casi toda la comida a las mentirosas. Y, para colmo sufrían mucho, preocupados por ellas.

Cada tanto, las mujeres organizaban en la carpa una ceremonia llamada hain, después de la cual las nenas eran consideradas adultas. Padres y hermanos debían llevar a las chicas hasta allí y quedarse mirando desde afuera. Adentro, las enmascaradas se sacaban la careta y les contaban el secreto a las muchachas, que se quedaban a vivir con las demás mujeres.

Un día el sol, se apartó mucho por el bosque, buscando algún animal para cazar y pasó cerca de un arroyito. A través de las hojas, le pareció sentir unas voces y unas risas de mujer. Intrigado, se acerco despacio, como saben hacer los buenos cazadores y espió. Se quedo frío con lo que vio y escuchó. Lo primero y casi a sus pies sobre las piedritas del río, fueron dos horripilantes cabezas, que después del primer susto vió que eran sólo máscaras de cuero. En la orilla, dos mujeres la bandurria y la garza se estaban lavando la pintura del cuerpo mientras se reían: Ja, Ja.!! ¡Qué estúpidos que son estos hombres decía una.! ¡Viste! decía la otra. - ¡Se creen cualquier cosa! ¡Y las caras que ponen! ¡Y el miedo que tienen! -La Luna es genial- ¡Qué idea tuvo!

En un momento, el Sol entendió todo. Tembló de furia pero se dió vuelta sin hacer ruido y corrió a llamar a los otros hombres. Cuando los tuvo a todos juntos, les contó que había descubierto. Inmediatamente decidieron vengarse.

Juntaron garrotes y fueron a las chozas de las mujeres. El Sol fue el primero en entrar, rojo de indignación y se abalanzó sobre la Luna. Le dió unos cuantos palos, llenándola de moretones. Asustada ella salió corriendo, con su marido detrás. Corrieron y corrieron y así llegaron al horizonte. Allí la Luna saltó al cielo y el Sol la siguió. Nunca volvieron a la Tierra. Todavía el Sol la sigue persiguiendo sin poder alcanzarla y las manchas de la luna son las marcas de los golpes que recibió.

Los otros hombres se ensañaron con las demás mujeres, las mataron a garrotazos. Pero a medida que eran apaleadas y morían, ellas se fueron convirtiendo en aves y se escaparon volando. Desde entonces, hubo gaviotas, bandurrias y patos, garzas, lechuzas y loros. Los hombres sólo perdonaron a las más chicas que no habían tendió que ver con esta burla. Ellas fueron las únicas que se salvaron y quedaron con su forma de mujer.

Entonces, los hombres decidieron que a partir de ese momento, por las dudas, convendría tener a las mujeres un poco asustadas. Las mismas máscaras iban a servir. Desde entonces, la ceremonia hain para convertirse en adulto fue sólo una cosa de hombres, e hicieron creer a las mujeres que en ese momento llegaban peligrosos espíritus desde el cielo y desde debajo de la tierra. Y para que no tuvieran dudas se los mostraban: Claro que en realidad eran hombres disfrazados con máscaras y pinturas. Pero eso quedo como un gran secreto entre los hombres.

Cada agrupo armará una ficha de su leyenda, teniendo en cuenta:

Nombre

Objeto que presenta

Pueblo de origen

Ubicación geográfica

Personajes

Breve argumento

Esta ficha formará parte de la biblioteca del aula.


Actividad 9

En Educación Plástica, los alumnos, por grupos, idearán un símbolo pictórico que represente la leyenda que les ha tocado. Lo dibujarán y decorarán según el mismo.

Crearán un mapa de la República Argentina, de tamaño grande, en el que con colores dividirán el territorio según las zonas del trabajo anterior. Sobre el mismo colocarán el símbolo de la leyenda correspondiente al lugar.


Actividad 10

Por grupos idearán una representación, narración o un noticioso, para contar la leyenda que le tocó a cada grupo.


Actividad 11

Recogerán la información y las imágenes correspondientes a los pueblos originarios y las características geográficas que le tocó a cada grupo. Se realizarán láminas y presentaciones con las mismas.


Actividad 12

Recogerán las leyendas de todos los alumnos del grado (trabajadas en la actividad nº 6) y formarán el “Libro de las Leyendas de 6º grado”.


Actividad 13

En Ed. Plástica realizarán guardas, utensillos y bocetos de vestimentas de los grupos originarios que habitaban la región que trabajó cada grupo de alumnos.


Producto

Los alumnos realizarán una exposición con puestos decorados y ambientados según la región correspondiente a cada grupo. En cada puesto se encontrarán las láminas con información, los dibujos y objetos; y en cada uno de los puestos, el grupo correspondiente, dará a conocer la leyenda sobre la que trabajaron, ya sea narrándolo a quien los visite, con un noticioso o con una representación de la misma.

Así mismo, en la exposición, se encontrará un puesto dedicado a las leyendas elaboradas por el grado, y el mapa confeccionado con las distintas regiones y leyendas de nuestro país.


Evaluación

La docente llevará durante el proyecto el registro del trabajo de los alumnos en la siguiente tabla:


Alumno

Participación

Responsabilidad

Cap.creadora

Interés

Respeto

Ev. Final










Bibliografía


-http://leyendas.idoneos.com/


-www.folkloredelnorte.com.ar


-www.redargentina.com/leyendas


-www.tribus.com.ar